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Poliamor en Madrid

 

DEMOCRACIA Y DERECHO VS. ANARCOAUTORITARISMO

En nuestro glosario de términos se decía:

Democracia:

Sistema de gobierno donde los poderes emanan del pueblo. Aplicado a colectividades pequeñas, donde los poderes emanan de los integrantes de la colectividad.

Derecho:

Sistema normativo e institucional del que se dota el ser humano para dar orden a la convivencia en sociedad, en base a una serie de principios que pretenden garantizar la seguridad jurídica de los ciudadanos.

Anarcoautoritario:

Neologismo. Utilícese de forma genérica aplicable para englobar a todos aquellos grupos o colectividades, de mayor o menor tamaño, sometidos a algún tipo de pretendida organización o estructura sociopolítica, la cual no se estructura en base a procedimientos democráticos y jurídicos, sino, o bien de forma arbitraria, o bien de forma anárquica, generándose liderazgos de corte autoritario.

Se entiende que la anarquía y la arbitrariedad conducen inevitablemente a formas autoritarias de ejercer el poder, y que el autoritarismo de toda clase siempre se sustenta, aunque sea en parte, en procedimientos arbitrarios y/o anárquicos.

Introducción:

Abordaremos el anarcoautoritarismo en el funcionamiento de grupos, en comparación a un funcionamiento democrático fundado en Derecho, prestando especial atención a la democracia constitucionalista en el caso de los Estados, y del asociacionismo estatutario en caso de los pequeños grupos.

Como decíamos, entendemos que el anarquismo o los procedimientos anárquicos en la organización de grupos conducen al autoritarismo. El anarquismo pretende que la sociedad se organice sin que resulte necesaria la existencia de un Estado, o incluso sin que sea necesaria la existencia de poder. El anarquismo es una utopía nunca realizada. Sólo ha funcionado durante períodos de tiempo muy cortos y en grupos muy reducidos que no consiguieron ni crecer ni perdurar. Más allá de las consideraciones teóricas respecto a las múltiples doctrinas anarquistas, las repercusiones fácticas han sido la generación de autoridades, la generación de poderes, poderes y autoridades no sometidos al Estado ni tampoco a ninguna otra forma de organización basada en Derecho, autoridades no sometidas a garantías, a filtros, a controles que aseguraran un ejercicio del poder sometido a límites ciertos.

Pero en esta página al hablar de anarcoautoritarismo y de sus diversas manifestaciones no sólo nos referiremos a aquellos grupos que defienden doctrinas anarquistas bien articuladas ideológicamente, sino, en un sentido lato, a todas aquellos formas de organización informales, incluso pretendidamente amistosas, pero que de forma fáctica tienen una naturaleza política, y que de forma fáctica generan poderes o autoridades no legítimas, poderes o autoridades que terminan generando conflictos en el funcionamiento del grupo.

Es decir, como veremos más adelante, en anarcoautoritarismo no es ideología que se reivindique, al menos hasta el momento.

Por el contrario, el anarcoautoritarismo, es por una parte la repercusión fáctica de otras ideologías, no sólo anarquistas, sino también ideologías hermanas como por ejemplo el socialismo decimonónico u otras ideologías utópicas que presentan al ser humano como un ser que sería capaz de crear sociedades que que en un supuesto estadio final se autorregularían para realizar el bien común en un supuesto estado de naturaleza, independientemente del tamaño menor o mayor de esas sociedades, sin que ese estado final haya sido nunca conocido, sino por el contrario de forma fáctica ha desembocado siempre durante el siglo XX en la creación es estructuras de poder más extremas y dañinas que aquellas estructuras de poder que pretendían combatir en sus orígenes.

Socialismo y anarcoautoritarismo

También, el anarcoautoritarismo es, por otra parte, la repercusión fáctica de formas de organización que en muchos casos no pretenden sustentarse en ninguna ideología política concreta, sino en funcionamientos informales o pretendidamente amistosos, pero que, de hecho, producen unas consecuencias parecidas. También se podría considerar anarcoautoritarismo a ciertas formas primitivas de organización social, u otras formas extremas de organización anarcoautoritaria que se dan en el mundo contemporáneo en los grupos de tamaño más reducido, tales como sectas o mafias.

Sectas anarcoautoritarias

Antes de entrar en más argumentaciones sobre el anarcoautoritarismo, empecemos con algunos ejemplos significativos de esta forma de funcionamiento informal, pretendidamente amistosa, o con tintes anarquistas. Aquí están algunos ejemplos de lo que podríamos entender por funcionamiento anarcoautoritario en un grupo:

Orden del día:

Uno/varios, llámemosle "A" proponen adoptar decisiones en una próxima reunión, uno/varios, llámemosle "B" responden que se haga una lista de los puntos a tratar para poder estudiarlos o para proponer otros puntos nuevos, además hay gente que no está en esta reunión y sería conveniente que supieran lo que se va a tratar en la próxima reunión, también para ver si acuden o no en función de lo que se trate, pero con la excusa de ser un grupo informal, un grupo anarquista, o un grupo de amigos se niegan a que ese orden del día se elabore.

Decisiones a tratar:

Finalmente llega el momento de adoptar decisiones y solamente se tratan las decisiones que "A" propuso. Algunos de los asistentes ni siquiera saben que esos temas se iban a tratar porque no estaban presente en el momento que "A" dijo que se iban a debatir esas decisiones en la reunión siguiente. Cuando "B" propone que se traten otros temas, "A", o incluso "C" responden que no hay tiempo para tratar más puntos. Por supuesto la decisión sobre cual es el horario de las reuniones también se tomó de forma anarcoautoritaria.

Formas de discusión:

Hay algunos que hablan durante varios minutos seguidos y hay otros que hablan unos pocos segundos y enseguida son interrumpidos por alguna otra persona. Hay algunos que levantan su voz por encima del resto para hacerse escuchar. Hay una persona que parece ser el moderador o moderadora de estos percances.

El moderador:

El moderador también interviene en el debate como otro cualquiera. No es una persona que se limite a ejercer una función moderadora sino es una parte más del grupo. Como tal, también levanta la voz a su manera e interrumpe más a unos que a otros. Por supuesto, el moderador fue elegido/a de forma anarcoautoritaria o ni siquiera ha sido elegido, simplemente es una tradición, y no existen mecanismos para que el moderador sea destituido y elegir a otro. "B" proponen que se vote quién va a ser el moderador. "A" responde que "B" siempre está creando malos rollos, y se cambia de tema.

Voto secreto:

Tal y como vimos, los temas tratados son los que "A" quiso según los procedimientos anarcoautoritarios vistos, a la hora de adoptar la decisión en un sentido o en otro, "A" pregunta: "¿quién está de acuerdo conmigo?", "C" dice "por mí muy bien", "B" responde: "a mí no me parece bien, pero un momento..., por qué no hacemos una votación secreta?". "C" dice, "bueno, somos un grupo de amigos, ¿para qué vamos a hacer una votación secreta?, si alguien está en contra que lo diga, ¿alguien está en contra de lo que dice "A"?, ¿nadie?, pues aprobado". El moderador es "A", y continúa con el siguiente punto que va a proponer para que se decida, que el grupo participe en una manifestación. Hay varias personas que no lo ven muy claro, otros se callan, pero al final alguien dice que vaya quien quiera y se acaba la discusión, al final "C" hará una pancarta utilizando el nombre del grupo. "B" se calla esta vez para no crear malos rollos en este "grupo de amigos". Posteriormente se decide que el grupo organizará un festival sobre "poliamor" o sobre "pacifismo" o lo que sea.

Nombre del grupo, estatutos...:

Cuando se acude a un festival, a una conferencia que el grupo imparte, o cuando se acude a una manifestación, el grupo tiene que utilzar habitualmente un nombre al ser anunciado, en la pancarta, en la publicidad previa, etc. No está muy claro cual es el nombre del grupo, casi siempre se utiliza el mismo nombre, pero a veces hay pequeñas variaciones. Por supuesto, en los grupos anarcoautoritarios no hay estatutos. A veces simplemente llaman a "A" por teléfono y un periodista le hace preguntas. "Hola, he visto por internet, que tú eres la del grupo XXX, ¿te puedo hacer una entrevista sobre el grupo?"

Acta:

"D" dice: "Hay personas que no han venido a esta reunión, bueno, algunos ni siquiera sabían que íbamos a votar este tema de la expulsión de X, bueno en realidad ni siquiera X lo sabe, ¿estaría bien redactarlo y que mandáramos algún comunicado o que se pudiera consultar en algún sitio?". "A" dice: "ya el otro día le dijimos a "B" que eso de exigir la redacción de actas no va con nuestro rollo, ya mandaremos algún día algún mensaje en el grupo de Facebook con algún comentario."

Grupo de Facebook:

En el grupo de Facebook no están todos los que asisten a las reuniones, sino que de vez en cuando los que ya están dentro, mandan algún mensaje diciendo que se va a añadir a alguien nuevo al grupo, y se decide de forma anarcoautoritaria. Lo mismo respecto a las expulsiones, un miembro puede ser expulsado en cuestión de unos pocos segundos. Según las normas de Facebook, el fundador del grupo puede eliminar al resto de miembros. El fundador añade al resto de miembros según un orden. La primera persona que añadió puede eliminar al que fue añadido después de él, y así sucesivamente. Al fundador no puede expulsarlo nadie según las normas de Facebook. El fundador es "A". Aquellas personas del grupo anarcoautoritario que no están en el grupo de "Facebook" no tienen acceso a muchas de las decisiones importantes que allí se comentan o incluso se deciden en relación al grupo. Algo parecido suele suceder respecto a la fundación, o incluso propiedad, de la lista de correo del grupo, de la página web del grupo donde está la información o los foros del grupo.

Democracia líquida:

El anarcoautoritarismo tiene como importantes fuentes de inspiración el "anarquismo" y la "democracia líquida". Ésta última es una supuesta democracia donde todo fluye al margen de procedimientos sólidos y preestablecidos, donde se confía la autoridad a los líderes que surjan de forma espontánea y cotidiana, sin necesidad de crear estructuras organizativas estables, artificiales y burocráticas, autorregulándose espontáneamente de forma natural. Es una democracia incierta, volátil, que no establece medios para garantizar abusos en el flujo de las relaciones de poder.

Financiación:

Para comprender el anarcoautoritarismo lo mejor es poner ejemplos prácticos. Si se organiza un festival sobre pacifismo y ha habido una fiesta en una discoteca el día anterior para recaudar fondos para el grupo, dado que la próxima reunión no es por ejemplo hasta dentro de varias semanas, "A" improvisa una llamada a "C". Todo fluye de forma improvisada. "A" le dice a "C": "¿nos pasamos por la discoteca y recogemos el dinero?" y "C" responde afirmativamente. El encargado de la discoteca acepta confiar en su buena voluntad, y efectivamente, "A" y "C" seguramente la tienen. Luego no se contabiliza el ingreso, ni tampoco se contabilizan los gastos. Eso sí, "A" da cuentas cuando le apetece, y a quién le apetece, de forma improvisada y líquida de cómo va el tema del dinero, o incluso manda de vez en cuando algún mensajito al grupo de Facebook. Como en este caso ha habido buena voluntad no hay problemas. Evidentemente, no se establecen mecanismos por si algún día deja de haber buena voluntad. El anarcoautoritarismo, como decíamos en la introducción, parte en muchos casos del convencimiento de que todos somos y seremos siembre buenos, incluyéndose por supuesto a ellos mismos, y nos debemos autorregular espontáneamente. Un líder anarcoautoritario se sentirá ofendido si se le pide contabilizar los ingresos y los gastos, o si se pide que se establezcan los procedimientos y las responsabilidades para la custodia del dinero o para sus flujos de entrada o de salida.

Carné de socio, cuotas, admisiones...:

Si alguien quiere entrar en el grupo, no existe ningún procedimiento claro, no existe ninguna inscripción, carné o pago de cuota en una cuenta bancaria para demostrar que eres miembro del grupo. Es decir, según "A" o "N" hay personas que según ellos sí están en el grupo, pero que el resto de personas del grupo no saben si están o no están, si tienen derecho a votar, etc., o al revés, lo mismo según "B" hay personas que sí pertenecen al grupo y sí pueden votar, pero "C" dice que no, porque hubo una reunión hace varias semanas donde se decidió que "Y" ya no forma parte del grupo porque fue expulsado. Como vimos, no hay acta, así que tampoco se puede consultar en ningún sitio quién forma parte del grupo y quién no. En muchos casos la gente mira al moderador en caso de duda, por costumbre, o por tradición, que para eso están las tradiciones y las costumbres, para respetarlas en ausencia de Derecho...

Destitución de los líderes:

Como los líderes anarcoautoritarios no han sido nombrados tampoco es posible destituirlos. En un colectivo que se rige por un sistema democrático/representativo hay líderes carismáticos que con discursos demagógicos consiguen ser elegidos democráticamente como representantes de ese grupo, partido o nación. Pero si en algún momento los representados se sienten traicionados por su representante o entienden que su gestión es mala, existen procedimientos para su destitución, pero en un colectivo anarcoautoritario o en una nación anarcoautoritaria esos procedimientos no existen, lo más habitual, si pretendes destituir a un líder anarcoautoritario sería que te invitaran a irte fuera del grupo, o que te vayas a otra nación. Hacer una votación bajo procedimientos democráticos para ver si es destituido por supuesto es impensable. Es una ofensa al anarcoautoritarismo.

che-guevara-nazi

Grupo de amigos:

Pero claro, a veces por mucho que se discuta no termina de quedar claro quién puede ir a las reuniones y quién no, sobre todo para algunos que son más torpes para entender el funcionamiento anarcoautoritario. Si "X" o "Y" vuelven a ir a una reunión, como se trata, según algunos, o a ratos, un "grupo de amigos" y a ratos es un grupo organizado que da conferencias, participa como grupo en actividades políticas, promueve manifestaciones, organiza festivales, da entrevistas, o recaudan dinero para sus fines políticos, y como nadie puede demostrar que "X" o "Y" hayan sido expulsados de este "grupo de amigos", y es la palabra de los unos contra los otros..., entonces habrá que demostrarlo.

Por consiguiente, los que promovieron la expulsión de "X" o de "Y", empeñados en demostrar que "X" o "Y" ya no son amigos, harán todo tipo de esfuerzos por demostrarlo, por poner ejemplos suaves y corrientes, no les dirigirán la palabra, no les dejarán hablar levantando la voz e interrumpiéndoles, intentarán desprestigiarlos bien dentro de las reuniones o fuera de las reuniones. No todo se reduce a la improvisación, sino que también existen ciertos usos o costumbres para imponerse dentro de este tipo de grupos, estos usos o costumbres varían en función del grado de anarcoautoritarismo que hayan alcanzado.

En una asociación democrática cuando hay diferencias, éstas se resuelven a través de las garantías democráticas estipuladas en los estatutos y no es necesario llegar al recurso de la enemistad, llegar a la enemistad como procedimiento.

En resumen, en eso consitía eso de ser un "grupo de amigos": cuando quieres expulsar a alguien ya sabes qué recurso tienes que utilizar; o no sólo cuando quieres expulsar a alguien, en un grupo político de funcionamiento amistoso, es decir, "anarcoautoritario", la amistad y la enemistad se convierten en recursos y en procedimientos para dirimir las diferencias. En una asociación democrática, una vez que las diferencias son enfrentadas y hay un ganador y un perdedor, ambos se pueden dar un abrazo, e irse a tomar unas cañas juntos, ahora sí, amistosamente.

En este tipo de grupos anarcoautoritarios el liderazgo se demuestra convenciendo al resto del grupo para que traten de forma enemistosa a aquellas personas que no son "amigos" de los líderes del grupo, "si eres su amigo no eres mi amigo", a veces se forman facciones "amistosas", o a veces el grupo se comporta como una secta donde no es posible la existencia de facciones internas. Este tipo de comportamientos sectarios donde la amistad y la enemistad se convierten en procedimientos también son característicos de los clanes y de las mafias. No todos los grupos anarcoautoritarios se convierten en un clan mafioso, aunque los límites no están claros, como decíamos antes, sí se puede apreciar que es una cuestión de grados. Un clan mafioso, es un grupo anarcoautoritario llevado al extremo.

familia mafiosa

Del mismo modo, fuera de nuestro mundo occidental y contemporáneo, este tipo de comportamientos recuerdan a las de aquellos grupos políticos tribales, que careciendo de procedimientos jurídicos, los líderes intentaban imponer su moral o su costumbre al resto del grupo, o donde la moral o las costumbres del grupo se confundían con el resto de normas, no existiendo ningún tipo de certeza o seguridad jurídica en medio de aquella confusión de heterogéneas normas de conducta y coacciones diversas no institucionalizadas, que es la característica fundamental del anarcoautoritarismo.

Porque volviendo a nuestra civilizacion, sí es cierto que existen grupos de carácter más o menos sectareo o hermético, pero que al menos sí tienen una normativa clara, unos cargos que asumen responsabilidades específicas, una documentación precisa que les define como grupo. Resumiendo, una mafia, un clan, una tribu, se diferencian por ejemplo de la masonería, en que la masonería no se rige por procedimientos anárquicos y arbitrarios, que existen unos procedimientos de actuación en el grupo que van más allá de la supuesta amistad o enemistad con los líderes; es algo que influye, pero no es determinante en el funcionamiento del grupo.

grupos de amigos

En este tipo de grupos, clanes, mafias, o tribus, además de los supuestos lazos "amistosos" es frecuente que existan otros vínculos, como el parentesco, la etnia o la estética. De este modo, hace pocos años en nuestra cultura se acuñó el término "tribus urbanas" para referirse a aquellas grupos que se unían por compartir una misma estética, no sólo corporal, sino una misma pose ideológica. Estas "tribus", al agruparse políticamente, creaban también fuertes vínculos de "amistad" o de "enemistad", y su funcionamiento solía tener tintes anarcoautoritarios. A nivel macropolítico, el nacionalismo étnico también ha servido en demasiadas ocasiones como pretexto para crear sociedades anarcoautoritarias, donde en lugar de prevalecer los vínculos de ciudadanía, prevalecían los vínculos étnicos. Poniendo como pretexto el parentesco cercano o lejano, una supuesta "amistad", o una "fraternidad" étnica, se ignoraba o se prescindía de reglas democráticas e igualitarias de ciudadanía y derechos comunes para todos. La ciudadanía se pasa por alto creándose familias, clanes, tribus... como forma de organización política, o como ahora veremos también religiones...

tribus urbanas

Religiones:

Como decíamos en la introducción el anarcoautoritarismo es una repercusión fáctica, y se suele dar una divergencia entre los fines para los que en muchos casos se consitituyó el grupo y su posterior evolución de hecho.

Como se decía, los grupos anarcoautoritarios no suelen perdurar. Cuando decíamos esto, evidentemente realizábamos una comparación, una comparación con aquellos grupos que crean una estructura asociativa y unos estatutos. Los grupos anarcoautoritarios perduran menos salvo que sean grupos muy reducidos, o salvo que lleguen a grados extremos de anarcoautoritarismo como los señalados en el epígrafe anterior. Cuando la autoridad se ejerce de forma más extrema el grupo puede perdurar más fácilmente, y este sucede tanto en grupos pequeños como en grandes colectividades como naciones. Pero lo que resulta casi imposible es que el grupo perdure manteniéndose libre de autoritarismos, es decir, que los fines originarios por ejemplo de un grupo anarquista, a saber, la ausencia de autoridad, perdure en el tiempo en un grupo de cierto tamaño.

Por consiguiente, se pueden producir dos posibles evoluciones del grupo, una evolución hacia la creación de estructuras basadas en la democracia y en el Derecho, o una evolución hacia formas anarcoautoritarias, algunas de ellas ya señaladas.

Dentro de estas formas anarcoautoritarias, la religión es también otro poderoso recurso para la configuración de grupos perdurables. Se han hecho estudios científicos y antropológicos donde se ha comprobado que, por ejemplo las comunas libertarias que más perduraron fueron aquellas que se termiran transformando en lo que podríamos llamar "sectas religiosas". Cuando se empezaron a introducir componentes sobrenaturales en la explicación del funcionamiento del grupo, cuando empezaron a surgir autoridades basadas en supuestos rasgos místicos de los líderes, cuando se crearon preceptos de conducta con fundamentos que apelan más a la emotividad de los preceptos a pesar de su falta de racionalidad, en lugar de contener esos caracteres más racionales que deben tener las normas, como la generalidad, la abstracción, la validez, la consecuencia jurídica, en esos casos, como decimos, se ha demostrado que este tipo de comunas perduraron más que aquellas comunas que trataron de mantenerse fieles a sus principios libertarios de ausencia de autoridad. Por otra parte, como ya se ha dejado ver, aquellas que evolucionaron en dirección contraria a la irracionalidad religiosa y adoptaron formas asociativas democráticas y de Derecho también perduraron más que éstas que pretendieron ser anarquistas.

Religión anarcoautoritaria

En el epígrafe sobre los residuos anarcoautoritarios en los actuales estados democráticos haremos también una referencia a la necesaria separación entre poder y religión.

La democracia no es perfecta:

"X" o "Y", quienes según algunos han sido expulsados del grupo según el ejemplo antes propuesto, ahora, para permanecer en el grupo pueden intentar la misma estrategia anarcoautoritaria.

Pensarán: "Al fin y al cabo esto sucede en todas partes, incluso en las asociaciones mejor constituidas, en los partidos políticos, en los sindicatos...". No nos queda otro recurso que utilizar siempre los mismos medios que utilizan estos "amigos" en todas partes, a ver si le damos la vuelta a la tortilla, y les expulsamos a ellos por los mismos métodos. Si son anarcoautoritarios con raza, no tendrán dudas sobre esto, pero si son menos anarcoautoritarios quizás piensen que todo es cuestión de grados, y también de tendencias. Es decir, podemos favorecer procedimientos democráticos que tiendan a evitar el recurso a estas dinámicas, o al menos que se den en menor grado. La democracia no es perfecta, hay infinidad de errores, es una simple meta hacia la cual hay que tender. El nepotismo, por ejemplo, es una práctica habitual en los partidos políticos, sindicatos etc., pero al menos existen unos límites que no pueden ser traspasados. La democracia aún sin ser perfecta, establece un marco que controla los comportamientos abusivos, que frena los excesos.

Es cierto que también existe una microfísica del poder, y que esas relaciones de fuerza existentes en todo grupo humano, esas fuerzas que se dan a través de múltiples instituciones, reglas y discursos son inevitables. Pero, las normas jurídicas de carácter democrático, como decíamos, aún sin ser perfectas, entendemos que suponen un mecanismo deseable para regular todo grupo político. Al fin y al cabo, toda esta reflexión y esta página tampoco puede ser neutral, y parte de una determinada cosmovisión ideológica o política. Evidentemente, desde otras perspectivas ideológicas, desde ideologías que defienden la utopía, entre ellas el anarquismo, o desde diferentes ideologías totalitarias, o desde discursos que no reivindican los actuales Estados Constitucionales como el mejor de los sistemas conocidos, no compartirán los argumentos expresados en esta página. Incluso es posible, que algunas de las ramificaciones de esta reflexión no sean compartidas por personas defensoras del referido modelo Constitucional, sobre el que más adelante hablaremos. Sea nuestra visión mayoritaria o minoritaria, nuestra visión es ésta.

Fundamental, las llaves:

Al igual que la "página web del grupo", el "grupo de Facebook", o "la lista de correo" sobre lo que ya hablamos antes, el local donde se celebran las reuniones evidentemente tampoco está a nombre de ninguna persona jurídica. ¿Persona jurídica?, sí, por ejemplo una asociación, por si a los anarcoautoritarios les suena mal hablar de términos "jurídicos".

Para las reuniones a veces se puede disponer de un espacio en un café por ejemplo, o realizarlas en un parque estilo botellón, pero el problema es que en la cafetería pública o en el parque no hay puertas que se puedan cerrar con llave para que sólo entren los "amigos". En mi casa no cabemos, y si tengo un palacio no queda bien realizar ahí las reuniones anarcoautoritarias que tengan una pose anarco-socialista, aunque por lo menos ahí sí estaría claro que el anfitrión invita a quien le apetece.

Lo ideal para un grupo anarcoautoritario es una casa okupa, aunque no siempre sea posible. Ahí se tiene mucho espacio, y quien consiga apropiarse de las llaves de una "okupa" será toda una autoridad anarcoautoritaria. Si "X" o "Y" no entienden el procedimiento anacoautoritario, para que les quede más claro, "A" puede convocar una reunión con los amigos de "C" y los amigos de "J" una hora antes de lo normal, o cambiar el día de la reunión por procedimientos anarcoautoritarios sin que "X" o "Y" se enteren, o incluso no dejar entrar a "X" o "Y" si llegaran a enterarse.

En defecto de "casa okupa" se puede buscar algún centro social de carácter público donde se haga la vista gorda con el acceso a sus salas con llave de grupos anarcoautoritarios, aunque ahí puede haber algún problema para el grupo anarcoautoritario en el caso de que las personas que sean excluidas decidan mover, o "remover" el tema por instancias que puedan dar garantía ante la violación de derechos que están reconocidos en la legislación o la comisión de hechos que están claramente sancionados en la misma, cuando los grupos anarcoautoritarios se exceden en sus métodos de enemistad para intentar que no accedan a ese lugar público donde se reúnen ciertas personas que no forman parte, o que han dejado de formar parte del "clan".

El anarcoautoritarismo no es ni mucho menos delictivo, simplemente lo consideramos poco recomendable como forma de organización política. Sólo se convierte en delictivo cuando alcanza un grado tan extremo al servirse de la enemistad como procedimiento que utiliza recursos que sí están penados, como por ejemplo, las calumnias, las agresiones físicas o verbales, la violencia psicológica, el acoso, el maltrato, las diferentes manifestaciones que pudieran darse en una corrupción mafiosa, etc.

Factores generadores de liderazgo:

Si un anarcoautoritario interrumpe una reunión de políticos, sindicalistas o gente que se ha "vendido" al sistema representativo, podrá llegar a ser considerado en algún caso una bella y justa manifestación performativa en representacion del pueblo, pero si alguien que haya colaborado con algún grupo anarcoautoritario termina por divergir, distorsionando con sus ramalazos democráticos, interrumpiendo con términos constitucionalistas o pro-estatutarios el fluir de las autoridades anarcoautoritarias, será un claro gesto de mal rollo que interrumpe los flujos amistosos, pacíficos, fraternales, y amorosos de la anarcoautoridad de ese colectivo pequeño, o de esa nación grande y libre.

Por hablar de otro tema, resulta evidente que la paz, la amistad y el amor no se pueden reducir a meras normas y procedimientos, por muy democráticos que sean. También es legítimo que existan grupos de amigos que se reúnan y debatan de forma informal. Evidentemente, ése no es el tema. Estamos hablando de liderazgos de colectivos políticos que pueden ir desde un grupo de poliamor organizado a una nación entera, ambos rigiéndose por parecidos sistemas anarcoautoritarios. Por mucha paz, amistad y amor que nos vendan, un poco de democracia no debería ser incompatible, y nunca viene mal. O sí, según a quien.

También es cierto que siempre hay factores que interferirán en los liderazgos de los grupos y de las naciones. En el caso de los grupos políticos más pequeñas, el carisma, la antigüedad en el grupo, el dinero, la apariencia física, las dotes como orador, la violencia física, psicológica, etc., la astucia, la propiedad del local donde se celebran las reuniones, la posesión de las llaves, la propiedad del sitio web, la zalamería, la educación, la fundación del grupo de Facebook, etc.

Algunos de estos factores se podrán considerar positivos y otros negativos, pero todos influyentes. Si todos fueran positivos las democracia no hubiera sido necesaria en la historia de la Humanidad, pero muchos de los factores que hemos citado en el párrafo anterior u otros muchos que no se han citado, los consideramos factores injustos que no deberían ser determinantes a la hora de generar autoridad. Muchos de estos factores también son aplicables a colectividades más grandes. Esa autoridad o poder fáctico generado por esa mezcla de factores justos e injutos debe ser controlado.

Por consiguiente, volvemos a lo mismo, la inevitable existencia de estos factores no debería imposibilitar la coexistencia de las formas democráticas. Entendemos que la democracia, la racionalidad en los procedimientos organizativos, el Derecho..., son elementos que nunca sobran. Lo mismo de antes. O sí, según a quién. Hay gente que se niega sistemáticamente a cualquier propuesta de mejora democrática que pueda interferir, o sumarse, según se mire, al resto de factores generadores de liderazgo antes mencionados. A veces es comprensible que en un grupo político de 4 o 5 personas no se proceda a la constitución de una asociación, pero si se niega permanentemente la negación de unos mínimos democráticos, de ciertas formas, cierta corrección democrática en el trato hacia el grupo..., ahí comienza lo que aquí denominamos anarcoautoritarismo...

El anarcoautoritarismo habitualmente no obedece a una creación premeditada. Justo lo contrario que las asociaciones. Para constituir una asociación hace falta una voluntad clara, una iniciativa, un acto constituyente. En cambio el anarcoautoritarismo en muchas ocasiones va surgiendo de forma progresiva y sin una clara voluntad de las partes. Se comienza siendo un grupo de debate de 4 o 5 personas donde, quizás con razón, no se estima necesaria la constitución de una asociación, pero progresivamente el grupo va creciendo en número de personas, al mismo tiempo, va adquiriendo un perfil más político, se van creando liderazgos, relaciones de fuerza o de poder, toma de decisiones de carácter arbitrario, una toma de consciencia de la situación por parte de algunos de los integrantes, una inercia en los roles que se van generando en el grupo por parte de otros, una asunción tácita del statu quo, el anarcoautoritarismo va surgiendo... Es difícil darse cuenta a veces desde el interior del grupo de donde está ese punto de inflexión a partir del cual es necesario un acto constituyente para la creación de una asociación con unos estatutos.

Lo mismo que se ha dicho respecto a la creación de una asociación sería aplicable si nos referimos a la creación de un Estado democrático de Derecho. Supone o supuso un esfuerzo, una fuerte voluntad, a veces, por parte de unos pocos que asumieron la iniciativa, habitualmente supone incluso un esfuerzo revolucionario por parte de una minoría que se alza y que rompe con la inercia y con la sumisión de la mayoría silenciosa. Una minoría suficiente grande como para constituir una masa crítica que pueda originar una revolución. Un esfuerzo revolucionario que con la perspectiva del tiempo se ve que mereció la pena.

Constitución/Estatutos:

La democracia asamblearia, o la democracia legislativa consisten en el gobierno de la mayoría, pero la democracia constitucional consiste en una democracia sometida a límites constitucionales que puden llegar a frenar las decisiones de las mayorías si estan no se ajustan a la Constitución.

El sistema democrático griego es valorado por ser seguramente el primer sistema democrático de la historia de la Humanidad, pero es sometido a críticas porque no existían garantías para detener los abusos de las decisiones mayoritarias. Que sirva como ejemplo que Sócrates, partiendo de una visión minoritaria pero más sabia, al menos desde nuestra perspectiva, fue condenado a muerte por la asamblea democrática. La mayoría decidió condenar a la minoría simplemente porque no compartía las ideas de esa minoría. Además se le condenó nada menos que a la muerte. Es decir, desde nuestra perspectiva constitucional actual, se violó el derecho a la libertad de conciencia o la libertad ideológica, y además se violó el derecho a la vida. Eso actualmente, en nuestras democracias constitucionales es impensable. La mayoría no se atrevería a votar la condena a muerte a alguien por sus ideas, porque si lo votara sabe que existen unos límites constitucionales que no pueden ser superados. Lo mismo se podría decir respecto al Estado Legislativo, previo al Estado Constitucional actual. El Estado Legislativo permitió que Hitler llegara al poder y que gobernara de la forma que lo hizo. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la consolidación de los Estados Constitucionales se pusieron límites que antes no existían.

Por lo tanto, las Constituciones defienden a las minorías respecto a los abusos de las mayorías. Lo mismo podría decirse respecto a los estatutos de las asociaciones.

En nuestra Constitución se garantiza la publicidad de las normas y esto supone su publicación en Boletín Oficial del Estado. En una asociación que pretenda ser garante de una serie de derechos básicos se debe regular la existencia de una publicidad de los acuerdos tomados en la misma. Esto supone la existencia de un acta, y un orden del día previo a la toma de esos acuerdos.

Del mismo modo, deben de existir unas garantías respecto a la inclusión de nuevos socios o respecto a la expulsión de los mismos. Es decir, no basta con que la asociación decida de forma espontánea en una reunión expulsar a un miembro o no admitirle como nuevo socio. Han de existir una garantías estatutarias, con unas normas predefinidas y públicas.

De esta forma ningún socio podrá alegar que no sabía que esas normas existieran y si alega su desconocimiento se podrá alegar que el desconocimiento de las normas no justifica su incumplimiento. Otro de los principios jurídicos, o principios generales básicos del Derechos dice que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Pero para ello ha de cumplirse el otro principio jurídico básico: el de la publicidad de las normas tras su aprobación en un plazo determinado.

Del mismo modo, las Constituciones democráticas prohiben la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras o resctrictivas de derechos individuales, y una asociación democrática debería hacer lo mismo. Es decir, no resulta justo que una asociación en una asamblea decida que un socio debe ser penalizado porque actuó en contra de normas que en aquel momento no existían.

Otro de los principios jurídicos básicos es "un dubio pro reo", es decir, en caso de que no se pueda demostrar la culpabilidad de un socio, ante la duda, siempre hay que sentenciar la inocencia. Es decir, no se puede culpar a un ciudadano, a un socio, si previamente no se ha demostrado su culpabilidad en base a pruebas que no dejen lugar a ningún tipo de duda.

La función que desempeña una Constitución para un Estado resulta en cierto modo equivalente a la función que unos estatutos desempeñan para un grupo político, es decir, para una "asociación".

En los últimos párrafos de nuestro glosario de términos se explicitan algunas de las normas o principios a los que hemos hecho referencia en este epígrafe.

Autodenominaciones:

Por supuesto, un grupo o una nación anarcoautoritaria, utilizará otros términos para autodefinirse. Dirán en muchos casos que son horizontales, que no tienen líderes, que no existen relaciones de poder ni normas de ningún tipo. Podrán decir que son anarquistas, populares, socialistas, nacionales, las denominaciones son muchas, y los grados del anarcoautoritarismo también. Nosotros utilizamos el término anarcoautoritario como contrapuesto a democrático de derecho. Pero por supuesto, también lo que nosotros llamamos anarcoautoritarismo puede ser llamado por ellos, como decíamos, de infinidad de maneras, incluso quizás se hagan llamar a sí mismos democráticos en algún caso.

En otros casos sí reconocerán abiertamente que defienden las normas religiosas y tradicionales frente a las normas democráticas y abiertas, la censura frente a la transparencia, el ocultismo frente a la racionalidad, la anarquía, la arbitrariedad, sus cojones y a callarse coño, frente a los procedimientos bien regulados, la guerra santa frente a la concordia y el diálogo, el absolutismo de sus dictados frente al relativismo democrático.

Por mucho que lo reconozcan o no, se autodeminen de una forma o de otra, se llamen a sí mismos grupo/nación santa-democrática-popular-socialista-nacional-amorosa o como quieran llamarse, se les reconocerá por sus métodos, por sus formas, por sus procedimientos, por sus garantías, por su apertura, por sus votaciones, por su transparencia, por su certeza jurídica, por su seguridad jurídica. Tal y como decíamos en la introducción, el anarcoautoritarismo no es una ideología, sino una repercusión fáctica.

Democracia actual:

Al fin y al cabo, los Estados Constitucionales, los Estados Sociales, Democráticos de Derecho que podemos disfrutar en unos pocos países, sobre todo de Occidente, son una conquista muy reciente, después de muchos siglos de Historia de la Humanidad se han logrado unas democracias, que aún sin ser perfectas, son un gran logro en comparación con todos los padecimientos anteriores de la Humanidad. Pero no es cierto que esto logro haya sido de todos. La democracia se ha llegado a consolidar con mucho esfuerzo en lucha permanente contra todas las moscas anarcoautoritarias de uno u otro signo que obstaculizaron el camino.

A veces solamente se presta atención a la organización de la democracia a nivel estatal, pero los Estados democráticos serían mucho más solidos si en todos los niveles sociales y micropolíticos también se perfeccionara la democracia. De ahí la comparación efectuada en esta página y de ahí los ejemplos micropolíticos realizados en referencia a los procedimientos de los pequeños colectivos o grupos políticos. Entendemos que la democracia debe construirse también desde la base. La existencia de una estructura de redes asociativas que sirvan como vía para la participación democrática fomenta no sólo la consolidación de los Estados democráticos sino también su mejora.

Acabamos esta reflexión, como no podía ser de otra forma, con nuestra norma suprema en el ordenamiento jurídico español, en concreto, con el artículo 9.2:

2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

Residuos anarcoautoritarios en los Estados sociales y democráticos de Derecho:

Tal y como hemos dicho anteriormente, la democracia es una meta hacia la que siempre hay que tender. Aunque hayamos considerado los actuales Estados sociales y democráticos de Derecho un importante logro en la historia de la Humanidad, por ser un sistema siempre imperfecto, donde siempre permanecen resquicios anarcoautoritarios es nuestro deber intentar localizarlos, entendiéndose "anarcoautoritario" en el sentido lato que le estamos dando.

Consideramos por ejemplo que dentro de las actuales economías de mercado los residuos que aún perduran del ultraliberalismo económico, y no sólo que perduran, sino que amenazan con retornar con más fuerza, necesitan precisamente una regulación. Controlar los elementos anárquicos del capitalismo e intentar domarlos para que no generen tantas desigualdades, supone decir, una vez más, que es necesario regular por vías democráticas los liderazgos determinados por factores injustos, en este caso por el poderío económico.

Un capitalismo que no es regulado convenientemente por los poderes públicos es un sistema anarcoautoritario regido por los mercados. Evidentemente, desde las doctrinas ultraliberales no se afirma que el libre fluir de los mercados acrecienta las desigualdades y la creación de estructura de poder fácticas no legítimas, por el contrario, y al igual que el resto de doctrinas anarcoautoritarias, los ultraliberales afirman que ese libre fluir de los mercados sin ningún control es la mejor forma de generar prosperidad y riqueza para el ser humano.

Del mismo modo, en el surgimiento de estos mercados no existió ningún acto constituyente. Los mercados son un ente al que sacrificamos nuestras pensiones, nuestros salarios, nuestra educación, nuestra sanidad, en definitiva, nuestro bienestar. Sacrificamos nuestro bienestar para que los mercados no se enfurezcan, para que no se desplome la bolsa, para que aumente la prima de riesgo..., pero esos mercados no provienen de ningún acto fundacional o constituyente, ni tampoco se ha determinado el ámbito de su poder o de su responsabilidad. Los mercados se desentienden de las repercusiones de sus actuaciones. A pesar de que esos mercados están formados por una suma de individuos, esos individuos al operar no asumen ninguna responsabilidad respecto a las consecuencias de sus acciones. Es lo que en economía se denomina "riesgo moral". Simplemente los mercados fluyen de forma anarcoautoritaria.

Sin estimar necesario detenernos en justificar la oportunidad de la creación de nuevos conceptos y de neologismos, nos atreveremos a proponer que el anarcoautoritarismo de los mercados se denomine anarcoliberalismo. La ley de los mercados es la ley de la selva anarcoliberal.

ciudadano kane

Lo mismo se puede decir respecto a los residuos de los poderes eclesiásticos, de los residuos de confesionalismo en nuestros Estados pretendidamente aconfesionales. La pretendida aconfesionalidad de nuestros actuales Estados aún tiene muchas lagunas, muchos elementos de arbitrariedad política en favor de confesiones religiosas.

autoritarismo religioso

Centrándonos en el Estado español podrían considerarse lagunas en la pretendida aconfesionalidad:

La enseñanza de las religiones en los colegios públicos, colegios públicos que son financiados entre todos para proporcionar una educación imparcial y científica, no una educación determinada por determinadas visiones religiosas. Las religiones en los centros de enseñanza pública son autoridades ilegítimas.

La permanencia de funerales de Estado. No es de recibo que estas ceremonias, en lugar de ser neutras, ceremonias civiles, se conviertan en ceremonias dirigidas por una determinada confesión religiosa, convirtiéndose en autoridades ilegítimas, contrarias a la debida imparcialidad de las autoridades que representan al Estado.

La financiación de las religiones con dinero público, la introducción en la Declaración de la Renta de una casilla que favorece la recaudación de una determinada confesión religiosa en detrimento, no de otras religiones, sino en detrimento sobre todo de otros colectivos que no son religiosos.

Las confesiones religiosas, por otra parte, también son un buen ejemplo de estructura autoritaria no democrática, aunque son instituciones más fácilmente controlables que los poderes económicos. Si aún no se han controlado debidamente es por falta de voluntad de la clase política, y la arbitrariedad en sus decisiones a este respecto, que bajo nuestro punto de vista, en algún caso son de dudosa constitucionalidad.

Por otra parte, en este sitio web partimos de una concepción de respeto a la autoridad que consiste en las denominadas por los juristas, legimitación racional conforme a valores y también la legitimación racional conforme a la ley.

Entendemos que las denominadas legitimidades tradicionales de una autoridad que se ejerce en base a costumbres, o las legitimidades carismáticas de las tribus, de fuerte componente místico y sobrenatural, corresponden a otras épocas, y reivindicamos el progreso que ha acontecido en las formas de organización social, como una superación de otras legitimidades primitivas, entre ellas estas legitimidades de carácter religioso, que tienen unos componentes que se acercan a nuestra visión negativa del anarcoautoritarismo.

No tiene por qué tratarse de renunciar a título individual a lo sobrenatural, a lo místico, o incluso a lo religioso para quién quiera hacerlo, de lo que hablamos es de separar el poder de la religión, de lo sobrenatural y de lo místico, de separar la autoridad de la costumbre, de la tradición y de lo inmutable.

Es decir, entendemos que precisamente la parte más positiva de los movimientos que orbitaron en torno al anarquismo o que desde posiciones anarquistas evolucionaron hacia otras formas de resistencia frente al poder, son aquellos movimientos que se manifiestan resistentes a la aceptación de las normas y los poderes de carácter religioso, o las normas culturales o morales canónicas, la NORMAlidad, pero que por el contrario respetan o se someten a las normas racionales, normas creadas para un fin, con un motivo, normas creadas conforme en conformidad con el Derecho, con una generalidad y abstracción que estén al servicio de la igualdad, la libertad y la seguridad jurídica, o también a ciertos valores morales, pero no a valores morales inmutables, ni a valores aislados de argumentación racional, sino a valores que son por una parte el fundamento del progreso humano, y que por otra parte están en la base de nuestra actual concepción racional de la democracia y el Derecho.

Por consiguiente, a modo de ejemplo, tanto la autoridad injusta de los poderes fácticos de carácter económico del capitalismo más descontrolado y anárquico, como la autoridad injusta proveniente de los poderes fácticos de carácter religioso, deben ser también controladas para avanzar en las metas expuestas en esta sección, sección que se ha apartado de los temas habitualmente tratados en este sitio web.

 

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anarco autoritario

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